La economía local se fundamenta en la producción agropecuaria, con la producción de granos como principal rubro en sistema de siembra directa.

La soja representa el cultivo de mayor importancia en cuanto a superficie, producción y valor de venta. En invierno, el trigo es una alternativa importante y, en primavera y otoño, el maíz.

Como cultivos secundarios se puede mencionar el sorgo (granífero y forrajero), girasol y avena; que se complementa en rotación de cultivos con los abonos verdes (crotalaria y nabo).

La ganadería y la actividad forestal adquieren importancia cada vez más significativa, creando un efecto sinérgico a través de los sistemas silvopastoriles.